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©2008-2009 ~Linkain
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Los dragones de las montañas de Nod estaban tranquilamente en sus cuevas. Las crías jugaban entre ellas y las no tan crías escuchaban los relatos de los ancianos. Unos cuantos, sin embargo, estaban reunidos algo alejados de la manada.

-¡Esto ya pasa de castaño oscuro! -Gritó uno de los más jóvenes. -Estas son nuestras montañas. ¡Nuestras! ¿;Por qué demonios tenemos que dejarles el pico más alto a aquella manada de blandengues albinos?

Murmullos de asentimiento. El joven dragón siguió hablando.

-Durante siglos nosotros hemos dominado este paraje gracias al soberano del reino de Nod, y por tonterías tuyas ahora tenemos a esos allí arriba. -El joven se encaró ante un gran dragón negro. -¡Explícate, Rimzet!

El dragón negro le miró sin inmutarse y dio un único paso al frente. El resto de dragones, excepto el más joven, reculó por instinto.

-¿;Por qué tengo que darle explicaciones a un niño como tú? -acto seguido, miró hacia la manada. -No tienes ni idea del porqué hago esto, y aunque te lo explicara, no lo entenderías.
-Pues exijo una explicación. ¡Ahora!

El gran dragón negro se giró hacia él con el ceño fruncido. Los demás dragones dejaron al joven prácticamente solo.

-¿Exiges? Y dime... -Un paso y el joven dragón reculó un poco. -¡¿Quién demonios eres tú para exigir nada?!

El joven dragón supo que había metido la pata hasta el fondo, y se le notaba. Rimzet le miró desde lo alto.

-Lárgate y no te presentes ante mí hasta que sepas apreciar el porqué de las cosas.

Sin embargo, unos murmullos de expectación hicieron que todos se giraran hacia la manada. Allí había un joven rubio con alas de ángel hablando con uno de los más ancianos dragones. Este le señaló hacia el lugar donde se encontraba Rimzet, y ambos se miraron a los ojos.

-Marchaos.
-Pero... ¿Y ese individuo? -Preguntó uno de los allí reunidos.
-Yo hablaré con él. Dejadle tranquilo.

Los dragones negros miraron extrañados a su líder, pero le hicieron caso. No se sabía muy bien lo que ocurrió con el último que osó contradecirle.

Mientras ellos se dirigían a la manada, el ángel se acercó al gran dragón negro. Quedaron frente a frente, sin decir palabras. Cuando estuvieron completamente solos, el rubio hizo una reverencia con la cabeza.

-Mis respetos, líder de los dragones negros de Nod. Soy Orpheus Lirans, hijo de Gaia Lirans, discí;pulo de Geierth Ton, miembro del clan Eterno y descendiente de los dragones angelicales.

El dragón negro observó con firmeza al joven de alas de ángel, y cuando este levantó la cabeza, fue el turno del negro de agacharla.

-Recibo tus respetos y te doy los míos, descendiente de los Lirans. Mi nombre es Rimzet, servidor del rey de Nod, miembro del clan del Fuego y líder de esta manada de Dragones Negros. -Levantó la cabeza. -Te doy la bienvenida a esta montaña. ¿Qué te trae por aquí, joven ángel?
-Vengo en busca de un grupo de dragones blancos, gran Rimzet. -El rubio miró en dirección a la manada de dragones. -Me habían dicho que usted podría darme el lugar donde estaban.
-Así que vienes de parte de Dragmare. ¿Verdad?
-Así es, señor. -Girándose, Lirans miró con seriedad a su homónimo negro. -Y el asunto no es trivial, que digamos.

El dragón negro le miró con seriedad.

-El grupo que buscas, joven dragón, está en lo más alto de la más alta cumbre. -Rimzet señaló hacia una montaña cercana con la cabeza. -Allí está la manada de dragones blancos, dirigida por una dragona angelical.

Los puños de Lirans se cerraron inconscientemente. Miró a la montaña.

-Así... que está aquí.
-Ten cuidado, joven Lirans. -El dragón negro le miró de nuevo. -Su líder perdió, por algún motivo, la cordura. Y solo está tranquila cuando duerme o come.

Lirans se acercó hacia el borde del lugar donde estaban ambos. Debía ser ella, sin lugar a dudas.

-Gracias por darme esa advertencia, gran Rimzet, pero...
-Pero ya lo sabías. ¿Verdad?

Lirans se giró sorprendido, pero después sonrió.

-Dragmare os ha contado algo. ¿Verdad?
-No, pero ella tiene tu mismo olor. -Rimzet se colocó pesadamente a su lado. -¿Es parte de tu familia?

Se giró hacia la montaña.

-Es... la única familia que me queda... -Cerrando el puño, siguió hablando. -Azalie Lirans, hija de Gaia Lirans... Mi única hermana...
-Algo terrible tuvo que pasar...
-Algún día os lo contaré, gran Rimzet. Ahora... debo ir a su encuentro.
-Espera... -El dragón negro se giró hacia el rubio, y de entre sus escamas sacó un odre. -Tómate un trago antes.
-No suelo beber alcohol.
-Vamos, es whisky de dragón. Esto te hace salir pelo en el pecho.

Ambos se echaron a reír ante la ocurrencia y, cogiendo el odre, Lirans lo destapó. Le echó una olisqueada y se apartó al instante.

-Dale un trago, ya verás.
-En fin, si usted lo dice... -El rubio alzó el odre y el líquido cayó en su boca.

Quemaba como su propio fuego en su garganta. Tosió unas cuantas veces ante la risa de Rimzet.

-Diosas... esto está buenísimo, pero... -Carraspeando, le pasó el odre al dragón negro. -Está muy fuerte.
-Solo para ocasiones especiales. -El dragón bebió un trago y guardó el odre. -Y encontrar a tu hermana es una ocasión especial, amigo mío.

Lirans sonrió y se encaramó al borde, abrió sus alas y de un fuerte salto empezó a volar. Rumbo a lo más alto de la más alta cumbre. Aleteo tras aleteo, su ansiedad crecía a cada metro que ascendía. Debía llegar y devolverle la cordura, pero... Sería difícil.

Atravesó las nubes y, empapado, llego al borde de la cumbre. Allí habían siete dragones blancos estirados, y a lo lejos, un dragón blanco con alas de ángel durmiendo. Era ella.

Comenzó a caminar guardando sus alas, pero un dragón blanco se puso en su camino.

-No aceptamos humanos.
-Apártate del medio. -La voz de Lirans se volvió fría como el azul de sus ojos.
-Lárgate, humano.
-He dicho... -Llamas poderosas envolvieron a Lirans, y cuando le rodearon, salió de ellas un gran dragón blanco de alas de ángel. -¡... Que te apartes del medio!

El grito sumado al gran rugido que emitió hizo que todos los dragones se pusieran en guardia, pero el que estaba delante se apartó ante el poder mágico que se desprendió de él.

Y el rugido también la despertó a ella, la cual rugió en respuesta. Lirans alzó el vuelo en dirección al cielo, y justo cuando la dragona blanca fue a volar, un enorme chorro de fuego salió de la boca del joven dragón, envolviéndola completamente. Los dragones blancos miraron a su líder extrañados, y abrieron los ojos aún más cuando el fuego se deshizo mostrando a una joven de ropajes verdes y alas de ángel. A su alrededor había humo de color rojo, y con los ojos inyectados en sangre miró furiosa al gran dragón blanco que bajaba. Poco a poco, este también regresó a su forma humana.

-Ahora que vuelves a ser humanoide... Arreglemos esto como se merece. -Lirans se puso en guardia sin su espada, guardando las alas y mirándola fijamente. -Aunque tenga que hacerte daño... pienso devolverte la cordura.

La muchacha gritó y se lanzó hacia él. Los golpes se sucedieron rá;pidamente, dominando en un principio la joven pelirroja con sus rá;pidas patadas, pero las fintas del rubio y las manos de este detenían y esquivaban cada uno de sus ataques.

En el momento en que dio un puñetazo, Lirans agarró el brazo y de un fuerte tirón la lanzó hacia el suelo. El golpe fue potente, pero del propio impulso ella le alzó hacia el cielo. Abrió los brazos y en sus manos se crearon dos esferas eléctricas, y desde el suelo mandó a Lirans dos rayos desde sus manos. El primero pudo esquivarlo, pero el segundo le dio de lleno en el pecho, haciéndole caer de bruces al suelo. La chica se levantó y voló hacia él, pero al levantarse, ahora eran los ojos de Lirans los inyectados en sangre.

-¡Fuego de Tempestad!

Los brazos de Lirans se encendieron como teas ardientes, y un potente chorro de llamas salió en dirección a la chica. Esta solo se detuvo y abrió las alas, y de un salto esquivó las llamas, apuntando con la mano al rubio. Este abrió la mano y ambos soltaron un potente rayo que hizo explosión en el lugar donde se cruzaron empujándolos a ambos hacia atrás. Jadeando, el chico se secó el sudor con la manga. Sus ojos volvían a estar normales.

-Sabes que odio que me den ahí... -Extendió sus brazos y de ellos empezó a surgir una esfera blanca. -Veamos que pasa cuando uso tu elemento...

La esfera blanca empezó a soltar rayos de color negro mientras Lirans recitaba el hechizo. Ella estaba quieta, y cuando la bola mágica estaba formada, rodeada completamente de relámpagos negros, empezó a correr. Lirans fue en su dirección con el hechizo entre las manos.

Ambos saltaron, y el gritó.

-¡Trueno Blanco!

Un potente haz de luz blanca salió de los rayos negros de sus manos en dirección a la muchacha. Sin embargo, ella aleteó un poco más y esquivó por poco el cilindro blanquecino. En ese descuido, en una de las manos de la chica salió una esfera luminosa de color negro, la alzó y la lanzó al rubio. Este la vio venir, pero la recibió de lleno, deshaciendo el cono albino y reteniendo los rayos negros en sus manos. Ella cayó al suelo, y corriendo se dirigió a él para darle el golpe de gracia.

Pero Lirans abrió los ojos, juntó las manos y los rayos negros se juntaron en la esfera negra que antes le había tirado. Ella saltó hacia él, pero él fue más rá;pido lanzándole la esfera a modo de cono oscuro. La chica recibió el golpe de lleno y cayó unos metros atrás de espaldas. Jadeando, el rubio cayó sobre una de sus rodillas viendo como los dragones blancos se apartaban o empezaban a volar fuera del lugar.

-Por favor... que estés desmayada...

Pero la sú;plica de Lirans no fue escuchada, y sentándose en el suelo, la chica se sacudió la cabeza y le miró con aquellos ojos inyectados en sangre. Ambos se levantaron.

-Sigues tan decidida a no perder como de costumbre... -Con una sonrisa, Lirans se puso en guardia de nuevo. -Veamos hasta cuanto dura esa determinación. ¡Alas Heréticas!

Los pies de Lirans se iluminaron levemente, y de un rá;pido movimiento se plantó delante de ella. Un puñetazo en el estómago y una patada la tiraron hacia atrás, pero el siguiente golpe lo esquivó.

-¡Te voy a despertar aunque sea por las malas, Azalie!

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:iconjohn-my:
buena historia como siempre linkain =)
:iconazrael-v-phantom:
Anda, aquí tu comentario, feliz? xDDD

Esperando próximo post, ah, y a ver si medio apuras a Victor, que ya quiero leer lo que posteará .-_.
:iconmitie-chan:
Al fin sé quien es "Azrael..." xDD

Con Victor hacemos lo que podemos, en serio u.u Aunque no voy a mentir: lleva 8 páginas y es a penas el principio del cap...

Por lo demás... Qué gran luchadora era la metálica Azalie, ¿verdad? Siempre fue una gran luchadora. Hasta el final.

--
**Once upon a time cats ruled the whole world...**

Now, I'm gonna make that true! Nya power! x3

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November 20, 2008
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