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©2008-2009 ~Linkain
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Artist's Comments

Poco a poco, unos pasos se escucharon desde el borde del precipicio. La manada de dragones negros se giró a ver al intruso, pero en seguida bajaron la cabeza en señal de respeto. Incluso los más jóvenes sabían quien era él. Pasó al lado de ellos sin decirles ni una sola palabra, y se dirigió hacia donde estaba el líder de la manada.

Rimzet miraba al cielo, a la cumbre donde debían estar los dragones blancos. Notaba el ambiente mágico que de allí surgía y no se dio cuenta de que había alguien a su lado hasta que este habló.

-¿Ha llegado ya?

El dragón se giró y miró al recién llegado, y haciendo una reverencia, volvió a mirar al cielo.

-Si, majestad.
-Parece que están peleando.
-Así es, y no es una pelea sencilla.
-Lo se... Pelear contra los de tu propia sangre siempre es duro. -El hombre se rascó un momento la cabeza y miró al dragón. -Dime... ¿Qué te ha parecido él?
-Un joven prometedor. -Contestó enseguida el dragón. -Más si se rodea de poderosos guerreros.
-Espero que esté un tiempo en Nod. Quisiera que conociera a los demás.
-¿Acaso no les conoce?
-Solo conoce a Tarsic, y fue por una casualidad. -Mirando al dragón con una sonrisa, se señaló el cuello. -Estuvo a punto de decapitarle en un par de movimientos.

El dragón soltó una pequeña carcajada y miró al rey.

-Buena la tuvo que armar, majestad.
-Te tengo dicho que me llames por mi nombre, Rimzet. -Dijo enfadado y cruzándose de brazos el hombre, pero miró hacia el cielo. -¿Qué es eso...?

Ambos miraron, y desde la cumbre vieron como empezaban a bajar los dragones blancos. Uno de ellos cayó en la planicie donde estaba la manada de negros, y estos le rodearon. Parecía un ejemplar mayor, y bastante fatigado. Rimzet y el rey se acercaron a él y fue el líder de la manada el que habló.

-Dime. ¿Qué está ocurriendo allí arriba?

El dragón le miró, pero no tenía fuerzas ni para rugir. Abrió un poco la boca para que salieran sus palabras.

-Nuestra líder está luchando contra alguien igual a ella.
-¿Y por qué habéis dejado a vuestra líder sola? -El dragón parecía enfadado. -¿Tan poca lealtad le tenéis?
-En lealtad no nos gana nadie. -Dijo enfadado el albino. -Pero... el dragón que llegó es peligroso... Y si están luchando los dos, podíamos salir heridos. Hay dos hembras en nuestro grupo que esperan crías, no queremos que pase nada malo.
-¿Cuanto falta para que nazcan las crías? -Preguntó el rey.
-Poco... no aguantarían un viaje largo.
-Diles a tus compañeros que vayan a las montañas del oeste. -Dijo Rimzet. -Allí podrán parir tranquilamente. Están las matronas de nuestra manada y no os harán ascos.
-¿;Por qué hacéis esto? -Preguntó el blanco levantándose.
-Seamos de la raza que seamos, seguimos siendo hermanos. Una vida pequeña nunca debe ser desperdiciada. -Rimzet se giró junto con el rey para dirigirse a su punto de observación. -Después podéis iros de aquí.

El dragón blanco alzó el vuelo y se alejó de ellos, pero dos de los dragones negros más atrevidos decidieron acompañarle.

Ambos, dragón y rey, miraron al cielo, donde aparecían cada cierto momento alguna explosión, algún rayo o algunas llamas.

-No tardarán mucho. -Dijo el rey.
-No...

Arriba, mientras tanto, Lirans agarró del cuello de la camisa a la chica, y le dio un puñetazo en el estómago que la tiró hacia arriba, seguido de otros tantos golpes. Sin embargo, ella le agarró uno de sus brazos y le dio una poderosa patada en la cara que le hizo caer al suelo. Cuando él miro hacia arriba, ella le acababa de lanzar dos esferas de fuego. Lirans abrió los brazos gritando un conjuro, y una esfera azul le rodeó deteniendo el fuego. Ella bajó a su mismo nivel, y fue rauda hacia el rubio, el cual abrió su barrera y agarró las dos manos de la chica.

-Cinco años... ¡Cinco malditos años buscándote! -Una patada en el mentón y ella se soltó, y Lirans le agarró de las piernas, dándole vueltas. -¡Y no voy a irme hasta que vuelvas a ser tú misma!

La soltó y le lanzó un hechizo eléctrico gracias al mismo impulso. Ella chocó contra la pared, dejando un hueco significativo, y al mirar se encontró con el rayo. Tapándose con las alas, el rayo se fundió entre sus plumas y saltando se posó en el suelo. En las manos de ella aparecieron rayos de color blanco y una esfera negra. Lirans le miró y recitó su conjuro, rodeando sus manos de rayos negros y en sus manos de una esfera blanca.

-¡Ya está bien de tanta tontería! -Gritó él extendiendo las manos. -¡Sabes que esto va a ser peligroso!

La chica extendió sus brazos hacia delante, y ambos gritaron como si fuera un rugido. Un cilindro blanco rodeado de rayos negros salió de nuevo de las manos de Lirans, mientras que de las manos de su hermana salía un hechizo completamente opuesto: un cilindro negro con rayos blancos rodeándolo. Ambos hechizos se golpearon creando una explosión.

Ambos se miraron. Las llamas de los brazos de la chica volvieron a surgir, mientras que Lirans levantó su guardia.

-No pensé que tendría que usar una terapia de choque tan fuerte...

Los brazos del rubio también se rodearon de llamas, pero estas llamas se tiñeron de un negro extraño. Poco a poco el fuego le rodeó por completo. La pelirroja le lanzó el hechizo de sus manos, pero estas llamas estallaron al hacer contacto con las llamas negras. Por primera vez, la dragona pareció dudar.

-¡Esto me duele más a mí que a ti, Azalie! -Juntando las manos, las llamas se arremolinaron en las palmas. -¡;Pero no hay otra opción! ¡Sal, Dragón de Llamas Infernales!

Las llamas se condensaron y salieron a chorro formando la figura de un gran dragón con esas llamas formando su cuerpo. El dragón abrió las fauces en el mismo momento en que la chica abrió un escudo mágico. Los colmillos, la boca y el propio dragón hicieron que la esfera mágica se levantara del suelo. Volando, el hechizo se dirigió hacia el suelo con la esfera siendo empujada por él, y al tocar esta el suelo se escuchó como un cristal romperse y un grito desgarrador que se escuchó allá donde estaba la manada de dragones negros.

-¿Eso han sido...? -El rey miró al dragón preocupado. -¿Llamas del infierno?
-Es muy posible... -Rimzet no le miró. -Pero estoy más preocupado por aquel grito. No parecía humano...
-Pero para usar esas llamas... el que haya sido debe haber usado gran parte de su reserva de magia.
-Ha sido el muchacho. -El rey abrió los ojos, y el dragón le miró. -Se necesita estar totalmente cuerdo y tener un gran dominio de ese hechizo para poderlo usar, y la líder de aquellos dragones estaba algo... loca. ¿Recuerdas?

Jadeando y desprovisto ya de las llamas negras, Lirans esperó a que la humareda se disipara manteniendo la guardia. Dio un paso, otro más, y corrió hacia donde había el pequeño cráter donde ahora estaba desmayada su hermana.

-Maldita sea... -El rubio se agachó y levantó un poco a la chica. Esta no reaccionaba. -¿;Por qué siempre has de ser tan testaruda...?

Con la otra mano sacó de su bolsillo la piedra lapislázuli de la Señora del Bosque, la Lágrima de Sirena, y la colocó en su frente, dejándola estirada lo máximo posible. La mano de Lirans se iluminó con una tenue luz verdosa, y la aplicó en la gema que se iluminó levemente.

-Maldita sea... No pienso perderte... no ahora...

La luz verde salió con fuerza, y la piedra resplandeció en un chorro de luz azul. Pareció como si de la joya saliera una capa de agua que cubrió la frente de la chica y, lentamente, desapareció como si la piel la absorbiera.

Lentamente, Lirans abrió los ojos de la chica con sus dedos, y después suspiró aliviado.

-Ey... ¿Necesitas ayuda?

Al girarse, se encontró con el hombre que hablaba con Rimzet y a este mismo fuera del cráter.

-Me iría bien encontrar algún lugar donde descansar, Dragmare. -Dijo Lirans sonriendo. El vampiro se golpeó en el pecho.
-Déjame eso a mí.

Comments


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:iconazrael-v-phantom:
Jo, Orpheus es un golpea-chicas ._. ....xDD

Buen cap este, eh?, pendiente por si posteas otro....o mejor avísame por msn xD
:iconmitie-chan:
Azalie siempre fue testaruda. Ese comentario de Orpheus, aunque sea retórica, peca de inocente.

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**Once upon a time cats ruled the whole world...**

Now, I'm gonna make that true! Nya power! x3
:iconsabel-chan:
Va muy bien, buen trabajo =)
:iconlinkain:
Por alguna razón, Orpheus siempre le preguntaba lo mismo a Azalie, y Azalie siempre se reía.

Era una broma entre ellos. Él le preguntaba eso y ella le preguntaba siempre "¿;Por qué tienes que ser tan bueno siempre?"

Cosas que tiene la vida...

--
Los dragones son dragones porque los hombres no son capaces de matarlos... Yo soy el que mata dragones.
:iconlinkain:
Gracias, pronto llegará al final de la historia. Aunque los llamados "Capítulos Olvidados" todavía han de seguir xD.

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Los dragones son dragones porque los hombres no son capaces de matarlos... Yo soy el que mata dragones.
:iconjohn-my:
lamento el retraso, muy bueno linkain te felicito =)
:iconsaku-zelda:
waaaaaaaaaa que bien narras linkain! x3

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Pronto!!! necesito chocolate!!! >.<

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November 21, 2008
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